guten rutsch!














"Guten rutsch" es lo que te dicen en Alemania cuando va a acabar el año. Es como nuestro Feliz salida y entrada, pero más repentino: Feliz resbalón! Y yo este año me lo he tomado al pie de la letra, pero en diferido simulado aplazado, en el más puro estilo Cospedal.
Empecé a resbalar en noviembre cuando me rompí un metacarpio con una puerta, a cámara lenta y por torsión. Así mismo. Los gritos se oyeron en Marte, y cuando entré en el despacho con el dedo mirando a Cuenca, a mis compañeros no se les ocurrió mejor cosa que decirme: tranquila, respira! TRANQUILA, RESPIRA????!!!!! Llevadme a urgencias porelamordedios!
Total, escayola, férula, rehabilitación.... Todavía estoy liada, no puedo coger la vuelta en monedas porque se me escapan por el meñique.
Como estaba de baja no sabía si podría viajar a Alemania, como cada año, así que saqué billete para mi  hija y esperé al último momento para el mío. Resultado: muy muy caro.
Y por fin llegó el día. Y viajamos por separado. Yo carisísimo y con escala en Amsterdam. Suficientemente larga para joder, pero no tanto como para comprar un bizcocho de la risa, que qué lástima más grande, porque cuando llegué a Frankfurt el equipaje no había viajado conmigo. Así que puse la reclamación pertinente a Lufthansa, aunque aquí, entre nosotros, no creo que llegara nunca a Amsterdam. Tenían un chocho en Iberia exprés el 22 de diciembre que no quiero ni saber dónde ha estado mi pobre maleta.
Paréntesis: Cómo estarán de juntos los asientos en Iberia exprés que yo, que soy paticorta como buena murciana, me daba con las rodillas en la fila de delante?  Y cómo se puede ser tan poco empático en atención al cliente: -Señorita ya he hablado con Lufthansa y no saben dónde está. Les llamaba a ustedes con la esperanza de que pudieran decirme algo más. -No. Puedo hacer algo más por usted? -Hombre, pues no. Imagínese el marrón. Los regalos para mi familia en la maleta y hoy es Nochebuena y estoy sin ropa. -Puedo hacer algo más por usted? -Sí, puede usted darse de cabezazos contra la pared a ver si consigue que se le descongele la horchata que corre por sus venas, so siesa!!!.
Esto lo pensé, pero no lo dije, porque era Navidad.
Por lo menos los alemanes decían: cómo lo siento...  ya me imagino... no se preocupe que estamos haciendo todo lo posible por localizarlo y en cuanto sepamos algo nos pondremos en contacto con usted. No sé, hija, un poco de algo miarma! (digo miarma porque la siesa era sevillana).

En fin, la maleta apareció el sábado 26, tú me dirás, me volvía el 29! Y el 28, Katia se acuerda de que no ha hecho el Check-in de vuelta. "Mamá, no puedo hacer el Check-in." "Por qué?" "Porque el billete es para el 29 de enero?" Cuando se te acumulan tantas cosas, llega un momento en que nada te altera. "Ah, sí? Pues vamos a sacar otro." Así, con dos pelotas, y sin mover las pestañas... Al final me podía haber ido a Nueva York, que tengo unas ganas yo de ver la bola bajando en Times Square...

Total, que de vuelta a casa, ella dos días después, el mismo 31 que se iba ya con su padre. Y yo preparándome para el gran reto: Andar la San Silvestre. "Andar" es a lo que nos comprometimos. Y ya lo teníamos todo: nuestros cuernitos de reno, nuestra nariz de Rudolph, nuestros tutús negros. Yo que soy muy disciplinada iba a hacer mis ejercicios con la mano en agua caliente con sal. Sal? Vaya se ha acabado. Subo a por la sal gorda y cuando voy a bajar de la escalera especial enanas, no encuentro el peldaño y hostiazo!...  pero de los gordos: pie izquierdo doblado, caída de culo, espalda contra la puerta de cristal del tendedero, que se salió hasta del carril. Y toda la sal desparramada por el suelo, que es lo que más me preocupaba en ese momento. Y, tal y como estaba, tirada como una muñeca de trapo gigante en medio de la cocina, me echo la sal por el hombro izquierdo PARA NO TENER MALA SUERTE!!!!!

Llamo a mis compañeras de marcha y les dejo un mensaje lastimero: Chicas no sé si voy a poder ir! Empiezan a llamar una a una: Ponte frío. Toma ibuprofeno. Menos mal que no te has dado en el coxis, porque te lo podías haber roto... Marta, con el culo que yo tengo, para romperme el coxis me tengo que caer de un avión!!

Y con dos cojones y un palito, nos hicimos la San Silvestre. Todo el mundo nos animaba: Venga renitas, vamos!! Y yo les aclaraba: "A ver, no nos hemos cansado de correr, el plan era andar desde un principio!!" Muy loco todo.  El año que viene queremos hacer la mitad corriendo. Ya veremos.
En fin, 2015, que tanta gloria lleves como descanso dejas. Espero que 2016 sea menos traumatológico, más idílico,mucho más rítmico y nada postraumático.

P.S. Me da vergüenza ver que el año pasado sólo subí tres entradas... Eso va a cambiar, y no va a ser difícil porque con el culebrón que nos han preparado en la Carrera de San Jerónimo es que nos lo ponen a huevo... En serio, os gusta que os roben? Esto es otra historia... Remuaks!

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