MADRES


(August Herbin · Mujeres y niños)

Cuando somos bebés adoramos a nuestras madres. En realidad no nos acordamos. Yo en concreto lo recordé cuando tuve mi propio bebé y veía su mirada de absoluto arrobo cada vez que me acercaba. Creo que más que en mí pensaba en mis tetas bien repletas (qué bonito pareado). Sólo imaginarme estar en brazos de una madre de tres metros, que es el tamaño proporcional que debería tener ahora una madre capaz de acunarme, me produce un bienestar instantáneo. ¡Será posible que no haya retenido ni un solo instante de aquella época?
En la niñez nos debatíamos entre amarlas profundamente cuando nos daban pan con chocolate y odiarlas con toda el alma cuando nos obligaban a subir a casa y dejar de jugar para algo tan absurdo como cenar.
De la adolescencia me acuerdo perfectamente. Odiábamos al universo entero, y eso las incluía a ellas. Por nada en concreto, simplemente por estar ahí y empeñarse en saberlo todo de nuestra vida.
Cuando te conviertes en madre comprendes cómo te sentías cuando eras bebé, y lo guay que debía ser llevar el culito siempre perfumado. Te empeñas en jugar con tus hijos tirada en el suelo, porque no recuerdas que hicieran eso contigo. Haces un montón de planes, quieres organizar no sólo su ocio, sino el de sus amiguitas (eso cuando tienes hija única), quieres que vea todo lo que se puede ver...
Y de repente, sin saber cómo ni cuándo, estás en plena adolescencia y te suelta: ¡el día que cumpla 18 años me voy de casa, ese mismo día! Y te tienes que dar la vuelta para reírte porque te acuerdas de tí misma diciéndole lo mismo a tu madre y sabiendo que tardará lo menos otros 18 en irse. Pero esta es su crisis, su vida, su futuro, su historia. Y deberá tener sus propios hijos para comprender qué estoy siendo yo ahora mismo, además de un grano en su culo.
Hoy he recibido un certificado de mejor mamá, mañana volveré a ser la madre más horrible del mundo... C'est la vie!

Comentarios

  1. Me he sentido identificada con cada una de tus frases.

    Enhorabuena por tu comentario.

    ¡¡¡Me ha encantado!!!

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