OH, LA, LA, LA! C'EST MAGNIFIQUE!





¿He comentado ya cuánto odio Ryanair? ¡Qué gente tan antipática! Encima que les haces todo el trabajo, llegas a la terminal con un acongoje y un temor a que te obliguen a dejar algo en tierra, que no se te quita hasta que cruzas la pasarela (en el mejor de los casos) y empiezas a pegarte por un pequeño hueco para colocar tu maleta de mano. ¿Y esa última moda?: "RECUERDE QUE SI VIAJA CON EQUIPAJE DE MANO DEBERÁ INTRODUCIR EN ÉL ABSOLUTAMENTE TODO, INCLUYENDO SUS COMPRAS EN EL AEROPUERTO". ¡Por favor! En cuanto me toque el Euromillón, voy a comprar un pasaje entero de Ryanair a cualquier parte para ir dando por saco a los azafatos, cambiándome continuamente de asiento y haciéndoles cerrar las puertas de los compartimentos, ¡hombre, por dios, ya!

DIARIO DE ABORDO

Madrugada del jueves. Como siempre me ha pillado el toro y estoy haciendo el equipaje como a la una. Teniendo en cuenta que el avión sale a las 7:30, lo llevo fatal. Intento hacer un puzzle con las cosas que creo necesarias y compruebo que el puto bolso de mano cabe en el trolley. Cabe. Lo peso (pone que no debe sobrepasar 10 k.). Se pasa. Adiós ordenador. Fuck!

Madrugada del jueves (más tarde). Suena el despertador a las 5 y no me lo creo. Me fui a la cama a las dos... Afortunadamente, justo el día antes me ha llegado el Tom-Tom nuevo. Sí, me he rendido. Lo de imprimir los mapas de Google, me estaba volviendo loca, por no hablar del peligro que tengo conduciendo y leyendo un mapa. Llego como una Miss al parking de larga estancia y memorizo el sitio en el que aparco (no se ve un carajo y no sé qué numero tiene la plaza). ¿Cómo puede estar completamente lleno un sitio tan grande, si yo acabo de descubrir su existencia?

Jueves. Embarcando. Llego con suficiente margen al aeropuerto. Se supone que a las 7 se cierra el embarque. A las 7:10 no lo han abierto y hay una cola del copón. ¿Por qué espera la gente en pie durante más de una hora? Yo me levanto en el último momento. Cuando viajas solo es bastante fácil acoplarte en cualquier parte. No llevo lectura, y a esas horas no pasa nada en Facebook, así que observo al pasaje. Grupo de pijas, que ya serán menos, porque vamos yo si tuviera pasta jamás volaría con Ryanair. Parejas tardo-hippies. Una mujer joven con pañuelo en la cabeza. Parece estar en tratamiento porque apenas tiene cejas. Lleva cinco niños. Vuelvo a contar. Cinco. El mayor de unos 7 años. El más pequeño colgado en la tripa. Recorre la cola adelante y atrás con cierta desolación. Habla con otra mujer aún más joven: "No hay embarque preferente para personas que viajen con niños". IM-PRE-SEN-TA-BLE.

Jueves. El viaje. Encuentro un hueco enseguida entre dos semi-ejecutivos (un ejecutivo no viaja con Ryanair). Me dan el vuelo con conversaciones absurdas sobre negocios, ocio de negocios, futuro traslado de uno de ellos a París por motivos personalprofesionales ("Es que se llama Stella, no Estrella")... ¡ay, Dios! Yo que me duermo en la punta de un alfiler, no puedo pegar ojo en estos asientos.

Jueves. Llegada. Bajamos del avión por la escalera y caminamos por la pista hasta la terminal de Marseille. Llamo a Dani. "Cari, estoy a 10 minutos". Obviamente tiene su lado femenino muy desarrollado, porque se pierde igual que yo. Tres cuartos de hora después aparece como un pimpollo en un coche impresionante y soy la última niña en el banco de la puerta del cole. ¡Ya te vale!

Jueves. Olaf, Lilo, Rapuntzel evil's sister tower. Reímos continuamente durante el viaje. El 80% de nuestras conversaciones son carcajadas, pero, claro, por teléfono no es lo mismo. Llegamos a Montpellier. Es bonito sólo con mirarlo. Afortunadamente la casa está en el centro del centro, justo enfrente de la Oficina de Turismo. Hasta yo puedo encontrarla. Y pegada a un garito de moda que conocía por su Blog: Chez Boris. Pero vamos, no me hace falta ni visitarlo, porque os puedo asegurar que en Chez Olaf, se come de muerte.

Viernes. Playa. OH-MY-GOD! He dormido como una diosa en mi palomar (¡Mierda, no le he hecho una foto al cartel que indica que subes a la habitación de la hermana malvada de Rapuntzel!) Hemos planeado un día de playa. De repente caigo: "¿Los gays no lleváis sombrillas a la playa, verdad?" Dani me mira como un dependiente de Dior al que le has pedido algo acrílico. "Vamos a la Farmacia, anda, que todavía estoy cruda". Paramos antes de llegar, porque Dani ha decidido hacer el último tramo corriendo. Cuando acabamos de acomodarnos Olaf y yo, aparece. ¡Qué rápido, hijo! El agua está helada para mí, estupenda para ellos. Vamos a dar un paseo y, justo al otro lado del francochiringuito empieza la playa nudista. OH-MY-GOD! ¡Qué pedazo de ra... cuerpos! ¡Y yo con estas lorzas! ¡Eso no se le hace a una amiga!

Viernes. L'estivals. Después de tomar el sol sin sombrilla (aunque con protección del 30) necesitas una siesta, sí o sí. Me doy un ducha y cuando salgo, todos duermen. ¡Qué le voy a hacer, yo no quería, pero...! Se oye música. La plaza está petada. 4€ una copa y tres vinos. Todo tipo de delicatessen en los puestos. Fideuá. ¿Fideuá? Efectivamente. Unos primos lejanos de los Gipsy Kings tocan rumba francoespañola en un templete. Una pequeña orquesta latina toca cumbia en la otra punta del parque. Es todo un poco surrealista. Y ya volviendo a casa, un anillo me llama a gritos. Y yo le entiendo porque es de plata mejicana.

Sábado. Los amigos. El sábado es un día perezoso. Vas un poco al ralentí. Decidimos desengrasar. Comemos ensaladas y conozco a los cicerones de Dani y Olaf en Montpellier: Jean Michel, que les descubre la vida cultural, y Christophe que tiene un garito que se llama El Baretto, con eso os digo todo. Por la tarde llega Elke, una rubia estupenda y simpatiquísima. Este puente hay overbooking en Chez Lilo.

Domingo. ¿Ya? ¡Qué rápido pasa el tiempo cuando lo estás pasando bien! Hago lo que puedo con la receta de Tumbet de Colo. Parece que no ha quedado mal porque nos lo comemos como si no hubiera un mañana. A las tres salimos para la estación, que casi se ve desde el portal. Abrazos, besos, despedidas (no molan). Entro. Busco el andén. ¿Qué hora será? ¡Madre mía, el móvil! Busco un teléfono público. Es dificilísimo encontrarlo ahora. Gracias a Dios, la gente habla inglés en Francia. Va con tarjeta. ¡Demonios! ¿Puedes llamar a un móvil francés, por favor, es que bla, bla, bla...? Bien sur. "¡Dani!" "¡Tu teléfono en la mesa! Mañana te lo mando" "¡No, por favor intenta traerlo, tengo un montón de cosas anotadas en la agenda!" Son las 15:22, el tren sale a las 15:32.
15:27 Caminando a grandes zancadas junto a los tranvías de diseño de Montpellier, aparece mi héroe. "¡Gracias a Dios tienes piernas largas, macizo!" "¡Eres un desastre!" "Pero me amas" "Sí. Anda, no pierdas el tren ahora" Último beso. "Te adoro, Dani"

Comentarios

  1. jajajajajaja nunca me había pasado que leyendo un blog de alguien que no conozco, conociera a tantas personas que aparecen en él!!!! Gracias por acercarme un poquito a Dani, Olaf, Colo... desde otra perspectiva... es gracioso... me imagino que lo debisteis pasar teta, que bien!
    Un beso, gracias por escribir el blog
    Gina

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  2. By the way, Dani, no sé si leerás esto, pero estás muy buenorro. Y Ana, a ti no se te ve mucho... pero se te intuye, también estupenda :-) y el coche... no digo ná...

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