E LA NAVE VA















Hace exactamente un año le dediqué un post a Laura porque cumplía años. Hoy, casualmente vuelve a cumplir. Y me ha dado por pensar en las vueltas que da el mundo. 364 y un cuarto, exactamente. El verano pasado fue un verano de mierda para ella. Andaba todo el día con unas nubecillas negras dibujadas por encima de su cabeza y de vez en cuando descargaban alguna tormenta. "Katia, cariño, no le des esos sustos a tita Laura, que está tomando sus pastillicas". Pero Laura es inasequible al desaliento y milita en el optimismo permanente. Y cuando te pasas el día rebosando alegría y buen rollo, el Universo te lo devuelve. Así que, después de unas cuantas terapias profesionales y completamente amateurs (yo participo más bien en las últimas), remontó el vuelo, pintó las nubes negras de blanco y les puso varios arcoiris (ella es muy de colorines), et voilá, el amor volvió a llamar a la puerta. Pero no a timbrazos, sino con el puñito cerrado, así en el quicio de la puerta, como si nada.
Y hoy celebra su cumpleaños con su amor y escuchando música tirada en el suelo con una cerveza. ¿Se puede pedir más?
Se puede, pero no se debe. Felicidades, hermosa. Lo celebramos a la vuelta.

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