ÑUS Y CHACALES















El redactor es el enemigo natural del realizador, como el chacal lo es del ñu. Odio a los plumillas como casta. Son seres, en general, bastante ignorantes, que se permiten opinar sobre cualquier tema, sepan o no de lo que están hablando. Aunque la mayoría escribe de pena, no les basta con eso, y ahora se dedican a creerse realizadores o, incluso, montadores. Y al igual que se consideran estupendos escritores (oh my God!), todos creen que son Eisenstein. Les han enseñado a pegar cuatro planos, en la actual campaña de las empresas audiovisuales de amateurización de los medios, y van de artistas integrales. No entiendo muy bien por qué en el 98% de los casos el director de un programa de televisión debe ser un redactor. A veces, ni siquiera ha pasado por una Escuela. Ha perseguido celebrities una temporada a pie de Ave, se ha hecho notar por cualquier casualidad del destino y... "voilà!" ahí lo tenemos, a pie de plató, metiéndose en el trabajo de todo el mundo justificadísimamente porque consigue sentar personajes de gran altura intelectual en tertulias de gran cantidad de decibelios.
Hay otro perfil, y es el del becario baboso, que según ves entrar sabes que se va a dedicar a chupar moquetas y será jefe de redacción en lo que canta un gallo. Ése es peor, porque no ha trabajado nunca, ni tiene intención de hacerlo. Suele apuntarse los méritos de los demás y les compensa haciéndoles culpables de sus propios errores.
Estando la cosa como está, sólo puedes aspirar a irles esquivando y conseguir trabajar con gente medio normal que entienda dónde están los límites y deje que los demás cumplan su cometido interrumpiéndoles lo menos posible. Eso, hoy por hoy, es prácticamente imposible en un control de realización. La próxima vez que uno de estos idiotas me toque los cojones, le siento en mi silla y me pongo a vociferar a sus espaldas, para que tome un poco de su propia medicina.
¡Hala! Ya me he quedado bien a gusto.

Comentarios

  1. Así nos va con la actual campaña de las empresas audiovisuales de amateurización (y atontamiento) del sentido y espíritu de la televisión.

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  2. Ana, pero… ¿Qué ha pasado? Ya sabemos que, desde hace un tiempo, los medios audiovisuales “hacen agua”, y parece ser que no interesa poner soluciones.
    Así que, ¡¡¡¡¡¡¡ a disfrutar del mar !!!!!!!!!!
    Bss
    Vega

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