¿QUÉ HACES MAÑANA A LAS OCHO?

















Yo estaré intentando despertar a mi hija sin que me dé un zapatazo inesperado. Al final la compra de la tele para su cuarto no fue tan mala idea, porque se la enciendo al entrar y funciona como un resorte, enseguida abre los ojos como platos y se pone a ver Johnny Test, que es un niño repelente con dos hermanas más repelentes todavía, gemelas y científicas, y un perro parlanchín.
La mayoría de vosotros estaréis haciendo algo parecido. Cosas cotidianas, nada importantes, rutinarias... Alguien muy querido para mí, sin embargo, estará entrando a un quirófano para que le curen de esa enfermedad que no se nombra. ¡Qué raro es todo! Un día cualquiera para alguien puede ser el día más importante de la vida de otra persona. Yo tengo el pálpito de que todo va a salir bien. Y ella también. Habla de ello como hablaría de una hernia de hiato. Creo que ésa es la actitud. Ya va siendo hora de que le perdamos el miedo, de que pronunciemos su nombre sin más, de que pensemos todos a la vez en positivo. El cáncer se cura.
Mañana a las ocho entraré a despertar a Katia y estaré pensando en Cati.

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