QUIERO SER COMO DIANE KEATON












Notting Hill es, sin duda, una de mis pelis favoritas. Esas que ves cientos de veces, tienes en DVD y cuando la pillas en un pase en la tele te quedas a verla. La secuencia del paso de un año con un travelling en el que Hugh Grant pasea por las cuatro estaciones con elementos comunes es, sencillamente, deliciosa.
Ayer decidí terminar un día agotador viendo una comedia tonta. Adoraba a Harrison Ford cuando era Indiana Jones, ahora me parece más sosete, pero sigue teniendo algo... Así que cuando le vi colgado en la puerta de los Ideal sentado junto a Diane Keaton, no pude evitar rendirme a sus encantos y a los del director de Notting Hill.
Me encanta Diane Keaton. Me recuerda a Katherine Hepburn. Las dos tienen una forma de ponerse la vida por montera que me encantaría tener a mí, por no hablar de sus figuras y el modo en que hacen que cualquier trapo parezca una pieza de alta costura.
Llegué bastante pronto y me hacía pis, por no hablar de los tacones. Ahora he decidido ponerme tacones de vez en cuando para variar la posición de la columna... chorradas mías. En fin, que con los tacones me duelen los pies (como con la mayoría de los zapatos). Sobre todo si estoy quieta. Así que empecé a caminar de un lado a otro del hall delante de los señores que cortan las entradas, y escucho la siguiente conversación:
- Creo que hoy vienen, porque han estado los guardaespaldas comprando entradas.
- Joder, pues si que vienen a menudo. ¿Han perfumado la sala 3?
Inciso: ¡coño, la sala 3 es la mía! ¿Sólo perfuman si viene alguien con guardaespaldas? ¿Los demás mortales nos tenemos que comer el olor a humanidad, así, sin anestesia? Seguimos.
- María (a la señora de la limpieza) ¿han perfumado la sala 3?
- Sí, la perfumaron, porque me han dicho que vienen los Reyes, bueno, los futuros Reyes.
Bueno, María, eso está por ver. Hay un montón de apuestas sobre si reinarán o no, así que no está tan claro el temita. El caso es que pensé: ¡Madre mía, a ver qué lío se monta!. Entro en la sala, me siento tranquilamente, limpio mis gafas, leo los papelillos de la peli y entra un tío como un castillo, solo, de muy muy buen ver, y se sienta en la fila anterior en la esquina. Por el casco, la manguera y las botas, deduzco que es bombero. Inmediatamente después un pequeño grupo se acomoda en la fila posterior, miro y me doy de narices con el príncipe. Y tengo la sensación de que es alguien que suelo ver. Probablemente porque como está hasta en la sopa, le suelo ver. También está Letizia y un par de parejas más. No sé si son amigos o guardaespaldas, se sientan tranquilamente. Gracias a Dios no comen palomitas. No soporto el ruido de las palomitas cuando no lo hago yo. Hay un trío de cotorras justo al lado del grupo Real y hablan a gritos de nada. Yo creo que están nerviosas. El príncipe se ríe a pie de frase en los momentos delirantes. Ella, a pie de rótulo. Total que ya me centro en la peli y me olvido de que están hasta el final. Me levanto antes de que terminen los créditos, porque desde que dejé la Facultad ya no me quedo a los créditos, a no ser que tengan tomas falsas y una canción cojonuda. Cuando voy a salir de mi fila, me encuentro de frente a Letizia, que, al contrario que el príncipe, lleva la nariz apuntando al techo. Seguimos andando y al llegar a la puerta de la calle estoy justo detrás de Felipe, que, muy educado, sostiene la puerta, algo que a mí también me gusta hacer y que no hace todo el mundo. Le doy las gracias, salgo a la calle y sigo mi camino sin volver la vista atrás, porque yo no soy ninguna paleta y no me quedo mirando a la gente, por muchas ganas que tenga.
Camino rapidito hacia el metro, pensando que, para darse un auténtico baño de multitudes, deberían probarlo. Y en el camino de vuelta, recuerdo las secuencias divertidas de la película, que son bastantes, aunque nunca la veré tantas veces como Notting Hill.

Comentarios

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  2. Sólo faltaba que hubieras ido a ver 'El discurso del Rey'. jejeje.

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