GALONES (¡VOY A ESCRIBIR!...)










Yo soy más de los Globo que de los Oscars. Tiene algo esa ceremonia que se celebra en una especie de salón de bodas bien. Ese algo se llama bebida, claro. Así están de simpáticos. Claro que este año creo que circulaba más alcohol en el backstage que por las mesas, si no, no es explica el suicidio profesional de Ricky Gervais. Hay que echarle cojones para, siendo inglés, encerrarse en un salón lleno de americanos borrachos y ponerles a parir. Ya sé que Abel se va a cabrear conmigo, pero no le encuentro la gracia al humor "conozco todos tus defectos y me ensaño contigo". Tom Cruise es gay y va de hetero... ¿y? Exactamente ¿dónde está la gracia? Charly Sheen bebe como un cosaco y folla con actrices porno... ¡pues qué bien!
No quiero desviarme de mi camino. Que yo no iba a hablar de los Globos, que hay más galas, que nosotros tenemos los Forqué, y tienen el buen juicio de poner el catering al final (y muy bueno, por cierto).
Tanto que os quejáis que si no escribo, que si no escribo... pero ¿cómo voy a escribir si he estado toda la semana luchando contra los elementos? Cuando volvía a casa del ensayo, justo estaban emitiendo los Globazos y me quedé un ratillo mirando, porque, entre otras cosas, soy masoquista y sabía que me iba a poner verde de envidia. Y... efectivamente, ¿o no? Llegué a ver un armario de tres cuerpos agazapado entre las mesas que se levantaba a destiempo, y es que hay un cámara autónoma tamaño XXL en cada mesa, y tienen que estar agachaditos hasta que les piden plano y se pueden levantar para dar esos posados-robados tan artificialmente naturales que sólo saben hacer las estrellas de Hollywood.
Aquí, somos más de la tierra. Aquí tenemos ocho cámaras en total, y no les damos ni agua. Literal. Después de la paliza que les metí a mis pobres steadies, a la hora larga sin parar de dar pasadas con 40 kilos a cuestas me amenazaron con colgar el aparato si alguien no les daba de beber. Y ¿dónde estaba el productor en ese momento? Misterio. Creo que estaba con el ordenador que pedimos para corregir escaletas. Sin embargo, aunque no había ordenador, teníamos una modernísima impresora que podíamos conectar directamente a nuestro recto.
La foto que véis, fue tomada durante el estupendo catering, servido en la puta calle, media hora antes de empezar el show. Lástima que no llegara la Policía Municipal a detenernos por hacer botellón. Eso sí que habría salido en todas las portadas.
No quiero terminar sin antes daros las gracias a todos como siempre, porque, a pesar de que no tenía ni puta gracia, nos hemos reído a mandíbula batiente, y, además, hemos inventado la panorámica paralela.

Comentarios