VUELTA A LA REALIDAD... O CASI.













Hoy me he dado de narices contra la rutina. Bueno, no del todo. Mi compañera de piso se ha vuelto a ir a Marbella, no sin antes poner un poco de drama: "¿Por qué me mandas con los abuelos, al mundo de abuelos con normas que sólo quieren hacerme la vida imposible? Allí seguro que hay una panda de abuelos con garrotas y andadores que me persiguen. ¡Y a mí me da miedo! ¡No me lleves!" No es literal, pero muy parecido. Primero, voy a prohibirle ver series absurdas en Nickelodeon y luego voy a llevar siempre encima una grabadora para recordar bien esos guiones maravillosos que se me escapan por pura dejadez.
Así que tengo diez días para mí de verdad, sola en casa, y, como ya me bebí siete bares en julio, voy a intentar poner orden en mi vida y prepararme para la nueva temporada (a esta canción, debería irle poniendo música). Pero bueno, eso será justo después de mi cumpleaños que está al caer... ¡qué horror! Aunque esta vez lo voy a celebrar, ¡qué demonios! Y como la última vez que lo intentamos no fue posible, prometo acabar en el karaoke. Pero Cris y yo pondremos Título e Intérprete en todas las papeletas, porque seremos las Reinas de la Fiesta.

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