CRÓNICAS MURCIANAS. MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ...











A fuerza de repetirlo como una letanía, Mamá pierde todo su significado, y, además, me dan ganas de asesinarla. ¡Mamá, mamá, mamá, mamá...! ¡Qué, pesada! ¿A qué hora nos vamos? ¡Vamos a ver, bonita! Acabamos de expandirnos por la playa con el kit básico de baños que incluye dos sombrillas, tres sillas, una megatoalla de dos plazas, bolsa de aseo, bolsa de toallas, bolsa de cosas para el agua.... Para amortizar el desgaste que supone instalarse, intentando evitar a las familias más ruidosas del lugar, tendríamos que estar aquí media vida, así que, por lo menos, hasta las cinco de la tarde el coche no sale de aquí. ¿Ha quedado claro? ¿Ya son las cinco? ¡Yo la mato!
Pero, inexplicablemente, uno de esos Mamás va realmente dirigido a ti: ¡Mamá! ¿Quééééééé´? ¿Te he dicho que te quiero? No, pero me alegro de oirlo. Y puede que coincida con que estás leyendo la parte más emotiva de La elegancia del erizo, justo cuando empieza a perder sus púas, y por eso tienes las sensaciones a flor de piel, y que la playa está tranquila, la brisa te acaricia todo el cuerpo, las olas son la banda sonora... y te la quedas mirando de espaldas, ajena a cuanto pasa por tu cabeza y te acuerdas de las siestas de bebé sobre ti, de cuando viene a ofrecerte un masaje contra el dolor de cabeza, cuando se va sola al cole desde casa por primera vez, y desde la puerta te dice muy seria: "No te muevas para nada que no sea necesario", de cuando juega a la enfermera contigo, estando tú enferma de verdad, "¿te traigo agua?". Será por todo esto, o por algo más, que te acuerdas de cuánto deseabas que viniera, y lo triste que te pusiste cuando se torció la cosa, y lo contenta que estabas volviendo a la habitación del paritorio, con ella al lado, de su olor, de sus ojitos negros como aceitunas... y sientes algo muy parecido a la felicidad absoluta.
Pero en cuanto bajas la guardia, vuelve a la carga: ¡Mamá, mamá, mamá, mamá.... ¿te bañas conmigo?! ¡Señor, qué cruz!

Comentarios

  1. Qué texto tan hermoso, Mazuecos. Gracias!

    Muchos besos,

    Dani

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