CRÓNICAS MURCIANAS. IDA Y VUELTA












Como no es suficiente coñazo tener que hacerte 1000 kilómetros en dos días para ir a una reunión que no se puede postponer, alguien decide colocarme dos adolescentes en el coche para que les dé un paseo por la capital. No puedo, voy a currar y vuelvo. No pasa nada, ellas van a su bola... A su bola es ir de tiendas por Madrid... Las mismas tiendas que hay en el resto del mundo, incluyendo su país de origen... ¡Madre mía!, yo debí ser una niña vieja, porque si con 18 años me sueltan a mi bola por Berlín, desde luego no habría ido a Vans, Bershka o H&M.
¡En fin! que llegué al curro como una hidra, y, claro, cuando estás hasta las pelotas gritas a la gente más cercana. Así que cogí a dos amigas de esas que siempre están, y les puse la cabeza como un bombo. A ellas y al camarero, que, muy servicial, en seguida vino a preguntar qué deseábamos tomar: ¡TRÁEME UNA CERVEZA MÁS GRANDE QUE MI CABEZA Y MÁS FRÍA QUE UN TÉMPANO! Y, claro, el hombre no pudo más que reírse y salir corriendo a traerme un pozal de cerveza en el que podría haberme lavado los pies, si no hubiera estado tan ofuscada como estaba. Al segundo sorbo me encontraba francamente mejor, pero, de todos modos, les dí la comida a los demás clientes, porque mis gritos se escuchaban en Madagascar. Y mis compañeras de mesa repetían: "Tranquiiiiiiila, ahora te vas a la playa, te relajas, te centras en tu hija, y ya verás cómo lo ves todo de otra forma".
Sí, claro, porque todo es así de sencillo. Sin ir más lejos, he tenido que ir a por otra tarjeta de prepago de otra compañía porque en la anterior alguien se ha suscrito a un puto servicio de mensajería (que se merecen tema a parte) y se ha chupado 25 € en dos días, sólo recibiendo mensajes de mierda sobre las últimas novedades en tonos apestosos descargables. Y, parece ser, que darse de baja en esos servicios es más difícil que hacer que te quiten la ADSL, así que he optado por quemar la tarjeta SIM... Y como a alguien se le ocurra volver a descargarse algo legalmente al móvil, le prendo fuego a la tarjeta, al teléfono y a la persona en cuestión.
Mañana mismo me suscribo a la OCU para llegar al fondo de este asunto.

Comentarios

  1. Pero vamos a ver... no se suponía que ibas a estar relajada y tranquila al borde del mar con un libro malo, dándolo todo con tu hija? Es que en tu empresa no conocen las videoconferencias? Es que no saben lo que son las vacaciones? Es que no te conocen lo suficiente como para saber que necesitas un descanso sin parar o estarás afónica en dos días?

    Mil besos desde Frankfurt, guapa. Te he echado mucho de menos.

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  2. JA JA JA JA, ¡qué gracioso eres! ¡Vídeoconferencias dice! ¡Pues no falta ná para eso! Besos from the sea shore where she sells sea shells for sure!!!!!!

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  3. dios permita que yo no tenga que volver jamás a Espein a currar.

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