¡QUÉ PESADO ES USTED, SR. CUESTA!











¡Odio las reuniones de vecinos, por muy necesarias que sean! Bueno, en general odio todas las reuniones, porque yo soy de esas personas que creen que si puedes decir algo con cinco palabras es innecesario ampliarlo hasta quince sólo para adornarlo. Si quieres adornar tu vida, escribes un blog y punto, pero no convocas prisioneros de guerra que están condenados a escucharte, porque sólo consigues que te escuchen bajo coacción.
Dicho esto, os contaré que la última reunión de vecinos era para explicarnos que el despido del portero que llevaba 18 años en la finca nos ha costado 50.000 euros, que el portero suplente nos ha demandado por jubilarle sin previo aviso y que probablemente haya que cambiar el portero automático. Vamos, que la cosa va de porteros. La primera vez que vi el extracto del presupuesto de la comunidad en la que se explicaba que el portero nos costaba unos 40.000 euros anuales, estuve tentada de solicitar la plaza. Pero luego pensé en lo pesados que somos todos en general, y algunos vecinos en particular, y se me quitaron las ganas.
Cuando me mudé a la casa en la que vivo, en el año 3 A.C. (en realidad fue en el 97, pero me encanta exagerar), fue todo muy precipitado. Vendimos la anterior y tuvimos que repartir los muebles por varias casas de amigos, a los que estaré eternamente agradecidos, mientras nos quitaban el gotelé (odio el gotelé). Así que hicimos la mudanza justo antes de vacaciones, ayudados por los mismos amigos. Gracias otra vez.
Cuando volvimos bien relajaditos de la playa, empezamos a colocar los muebles. Afortunadamente mi hija no existía, porque si no todavía estaríamos en ello. Al montar el mueble del salón faltaba una pieza de 1,20 por 1,20, o sea, nada pequeña. Empecé a llamar a todas las casas-almacén para ver si se había quedado por ahí perdida y nada. Como última intentona pregunté al portero suplente (el titular ha estado de baja el 80% del tiempo de contrato, creo que de ahí su despido, aunque a mí me parecía bien simpático), y no había visto nada.
A finales de octubre, o sea, tres meses después de la mudanza, vi en el techo del baño lo que parecía ser una mancha de humedad (que resultó ser una antigua gotera que surge cuan cara de Bélmez cuando te das una ducha caliente), y le dije a mi entonces marido: "Sube al segundo que hay una mancha de humedad en el baño".
Bajó al medio minuto con cara de terror: "No sabes lo que he visto". "¿Un muerto?". "No, ni te lo imaginas, sube". Él no era muy de gastar bromas, así que subí corriendo, y... allí estaba, nuestra estantería de 1,20 por 1,20, mirándonos con reproche, embaladita desde el mes de julio en su plástico de burbujas (que no hay nada que me guste más que envolver cosas). "¿Qué hacemos?" "¡Cómo que qué hacemos, hijo mío, llevarla a casa, que ya va siendo hora!"
La cosa fue como sigue: Alguien se equivocó de botón y dejó la estantería en el descansillo del segundo. Los vecinos del segundo se acababan de ir de vacaciones y dejaron la llave al portero. Éste vio el mueble tan bien envuelto que creyó que lo acababan de comprar y se lo metió en casa. Cuando los vecinos volvieron de vacaciones se encontraron un mueble que no era suyo en el pasillo y lo volvieron a sacar al descansillo. ¡Todo esto sin que nadie cruzara una palabra con nadie!
¿A que parece un guión?
Lo mejor de todo, es cuando se lo cuento al portero, y me dice: "¡Ah, es que como usted me dijo una estantería, a mí una estantería se me figura una cosa pequeña que se cuelga en la pared!". ¡Tócate los pies!. A ver cómo sale el juicio, no quiero ni imaginarme sus argumentos.

Comentarios

  1. ¿Qué hace usted que no escribe guiones para la tele? Su humor es impagable. ME ENCANTA. Por lo demás, tengo la suerte de nunca haber acudido a una reunión de ésas ya que siempre he vivido en casas, nunca en pisos... Pero creo que, aunque viviese en uno, no iría a ninguno, con lo gregario que soy, me tropezaría con esa estantería todos los días y ni me molestaría en preguntar de quién es... Creo que es falta de interés más que de ser antisocial, que también.

    ResponderEliminar
  2. Es lo que tiene ser rico de familia, que puedes vivir en casoplones!!!! ¿Cómo haces para leer el blog antes de que termine de escribirlo? ¡Eres la bomba! Besazos desde Galicia... ¡Ah, calla no, que estoy en Madrid, a pesar del cielo gris de julio y la intensa lluvia! Con este tiempo cómo voy a estabilizar mi cabeza, es imposible!!!!

    ResponderEliminar
  3. Jajaja. ¡Pero ni que tus porteros fueran Iker Casillas y Pepe Reina! Madre mía, qué sueldazo...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario