QUERIDA MAMÁ
















No sabes cuánto siento haberme hecho caca encima tantas veces, sobre todo teniendo en cuenta que cuando yo lo hacía, los pañales no eran desechables. También siento haber tardado 14 meses en andar. Si nací con cuatro kilos, subir y bajar a una casa sin ascensor con un bebé de mis dimensiones no debió ser muy cómodo. Lamento todas las veces que te hice subir hasta la clase a recogerme porque estaba castigada por hablar (¿hablar yo?, seguro que me castigaban injustamente).
El capítulo de la adolescencia, lo pasaré de puntillas, porque todavía me acuerdo y, ni yo misma me aguantaba.
Y ahora, cuando ya podías haberte jubilado del trabajo de madre, te he adjudicado, sin derecho a réplica, el de madre sustituta. Pero no te preocupes, la mitad del collar de macarrones de Katia será para ti.

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