¡DIOS, PRIMAVERA, Y YO CON ESTAS LORZAS!

¿A que os ha vuelto a pillar? Parecía que el invierno iba a durar eternamente, y nos podíamos refugiar, tan agustito, debajo de mil capas cubremichelines... Pues no. ¡Qué horror! ¡Otra vez a destaparse! Si eres obesa crónica te medio-acostumbras, aunque vives con la ilusión de que un día te acuestas por la noche y te levantas anoréxica perdida aunque te infles a bocadillos de chorizo de Cantimpalo. ¿Que no sabes si eres obesa crónica? Es facilísimo. Haz este test:
  • ¿Conoces al menos tres de estas dietas?: Montignac, disociada, disociada pura, sirope de arce, la de la alcachofa, la de la piña, la de la zona... (he hecho muchas más)
  • ¿Tienes en tu armario ropa de al menos tres tallas, con la esperanza de recuperarla?
  • ¿Eres capaz de estar tomando una comida opípara, mientras comentas otra comilona anterior y te relames de ambas?
  • ¿Comes lo que te ponen por delante, tengas hambre o no, porque es una pena tirar comida?
  • ¿Cuando estás de bajón, comes para superarlo?
  • ¿Cuando estás contenta, comes para celebrarlo?

Si has contestado sí a la mayoría de las preguntas, no lo dudes eres gorda de cabeza, y eso es muy difícil de superar, porque comer es la segunda actividad más satisfactoria del mundo.

En fin, que habrá que ponerse a dieta y hacer un poco de ejercicio, sobre todo para tener tema de conversación. Pero en cuanto las veinteañeras empiecen a salir en pelotas a la calle, ya no sentiremos la presión porque las gordas somos invisibles.

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